¿No te resulta curioso que a pesar de ser una fruta tropical, el aguacate se cultive en España? A mí sí. Por eso he querido averiguar cómo llegaron los aguacates a España.
Hoy, además de conocer su historia, también puedes disfrutar de aguacates de Valencia recién recolectados, cultivados en nuestra propia huerta y enviados directamente a casa.
Hoy en día todos conocemos al aguacate, esa fruta verde y cremosa que disfrutamos en infinidad de platos. Pero no siempre ha sido así.
Mi padre cuenta que en su infancia solo comían aguacates las gentes de cierto estatus económico, en especial aquellos procedentes del otro lado del charco, de donde el aguacate es originario.
Origen del aguacate
El aguacate (Persea americana) crece naturalmente en México y América Central por su clima cálido. Las evidencias arqueológicas sugieren que el aguacate se consumía en México hace casi 10.000 años, mucho antes de ser cultivado.
Según los expertos, la domesticación de la planta, inicialmente salvaje, comenzó hace alrededor de 5.000 años, jugando un papel importante en la dieta y cultura de las civilizaciones antiguas que ya valoraban sus propiedades beneficiosas.
De hecho, los aztecas ya lo llamaban ahuacatl (testículo), por considerarlo una fruta afrodisíaca.
¿Cómo llegaron los aguacates a España?
Los primeros españoles que llegaron a América lo bautizaron con el nombre de “pera de las Indias”, por su semejanza aparente con las peras.
Enseguida valorado por su sabor y cualidades, los conquistadores lo trasladaron del Nuevo Mundo a Europa. En concreto a España llegó en el siglo XVI, donde la primera mención al aguacate es de 1.842, aunque parece que su presencia es anterior a esa fecha.
Inicialmente, los aguacates solo se cultivaron en las Islas Canarias debido a su clima favorable, muy similar al de las regiones subtropicales de América.
Por fin en los años 50 del siglo pasado, el aguacate fue introducido en la península por Julián Diaz Robledo; que también introdujo los kiwis y la piña. Esta última sin mucho éxito en los cultivos.
Cultivo de aguacates en la península
El cultivo de aguacates en España comenzó de manera experimental en jardines botánicos y fincas privadas. Por lo que no fue hasta el siglo XX cuando comenzó a cultivarse a una escala más amplia. Particularmente en las regiones de Andalucía y las Islas Canarias, donde el clima mediterráneo subtropical era ideal para su desarrollo.
Uno de los desafíos iniciales para el aguacate en la península fue la falta de conocimiento sobre su cultivo. Los agricultores tuvieron que aprender a cuidar los árboles de aguacate, desde aprender sobre el riego hasta el control de plagas y enfermedades.
Además, hubo que superar ciertos mitos, como la creencia errónea de que el aguacate era perjudicial para el colesterol. Un mito que se disipó a medida que se conoció más sobre sus beneficios para la salud.
La adaptación de variedades específicas capaces de prosperar en el suelo y clima local fue clave para el éxito del aguacate en España.
Por ese motivo, aunque el aguacate tiene tres razas principales: antillana, mexicana y guatemalteca, en España, los tipos de aguacate más comunes son el Fuerte, Zutano, Bacon, Pinkerton, Reed y Hass, siendo este último muy apreciado internacionalmente.
Concretamente en la huerta de Valencia, cultivamos variedades Hass, Lambhass y Fuerte. Así que, si quieres comprar aguacates al agricultor en nuestra tienda, serán de las citadas variedades, que son las que se adaptan mejor a nuestro clima.
Los aguacates en España
Con el tiempo, el aguacate se ha convertido en un cultivo cada vez más popular en España por su adaptación al clima y por su demanda en dietas saludables.
A día de hoy, España satisface una gran parte de su demanda interna con producción local y también exporta a otros países europeos.
Siglos después de su llegada a España, el aguacate se ha incorporado en la dieta local e inspirado gran variedad de platos, desde tapas hasta smoothies.
Asimismo, el aguacate ha contribuido al desarrollo económico de algunas regiones agrícolas, creando empleos y oportunidades de negocio en el sector, no sin algún conflicto que otro debido a la escasez de agua en la región.
Como verás, la historia del aguacate en España es un ejemplo interesante de cómo un cultivo puede adaptarse y prosperar en un nuevo entorno.
Desde su origen en América hasta su expansión en Europa, el aguacate ha recorrido un camino largo y curioso. En España, ese viaje terminó convirtiéndose en un cultivo real y cada vez más cercano, especialmente en zonas con clima suave como la costa mediterránea.
En nuestro caso, lo cultivamos en la huerta valenciana y lo recolectamos para cada pedido, de forma que llega a casa en pocos días y con la textura que toca, sin pasar meses en cámara. Por eso, entender cómo llegó el aguacate a España también ayuda a valorar una diferencia importante: no es lo mismo comprarlo fuera de temporada o importado, que comerlo recién recogido aquí.
Y tú, ¿sabías cómo llegaron los aguacates a España?
